“¡Ay no, Dios mío!, mi hijo, qué vamos a hacer ahora…”

LA CEIBA“¡Ay no, Dios mío!, mi hijo, qué vamos a hacer ahora.

Tócale el pulso a ver”, exclamaba doña Amada, entre el llanto desgarrador al observar el cuerpo inerte de su hijo que hacía minutos había caído desde lo alto de una antena de radio a la cual le daba mantenimiento junto con un compañero que también pereció.

Las víctimas fueron identificadas como Axel Cálix Suazo (de 27 años) y Cristian Alexander García Hernández (de 21).

El hecho ocurrió la mañana de ayer miércoles en la colonia San José, del municipio de La Masica, departamento de Atlántida.

Los técnicos cayeron desde aproximadamente 140 pies de altura, ya que cuando la torre colapsó estaban subidos en la punta de la estructura.

La antena pertenece a la radio cristiana Stereo Masica, propiedad de una iglesia evangélica del sector.

“Los jóvenes estaban a cargo de instalar la torre.

Ya la habían terminado, pero les faltaba colocar unas antenitas y cuando estaban poniéndolas la torre se cayó.

No era la primera vez que se subían, ya que estaban trabajando en ella desde hacía quince días”, dijo Luis Reyes, miembro de la comunidad cristiana propietaria de la estación radial.

Al enterarse de lo sucedido, los familiares de las víctimas llegaron al lugar y entre el llanto lamentaban lo sucedido mientras observaban los dos cadáveres a la orilla de la calle adonde cayeron.

“Es algo que no esperábamos, es un dolor muy fuerte y estamos consternados.

Estos jóvenes estaban haciendo los últimos retoques de la antena cuando de pronto una de las cometidas se reventó y se vino abajo”, relató el pastor José Hernández.

Los miembros del Cuerpo de Bomberos llegaron al lugar, pero los jóvenes ya no presentaban signos vitales.

Axel Cálix Suazo, quien residía en la colonia San José, adonde ocurrió el accidente, era hermano de Edwin Cálix, propetario de la radio.

Este día los cuerpos de los dos técnicos serán sepultados en el cementerio general de la comunidad.

Los bomberos llegaron al lugar a auxiliar a los jóvenes, pero ya habían muerto.