“Mi negocio era mi vida y no me quedó nada, pasé décadas vendiendo pollo”

San Pedro Sula, Honduras.

Con la mirada fija en el que era su negocio, doña Enma López (de 60 años) contó que por décadas había tenido su venta de pollo frito.

“Me acababa de ir de mi negocio -la noche del sábado-, me lamentaba porque dejé unos tamalitos que me dio una compañera.

Al ver como quedó ya no tengo ni palabras porque de ahí he sacado adelante a mis hijos, ese negocio era mi vida y no me quedó nada”, relató López.

Ella al igual que 40 familias más perdieron el sustento de sus vidas en el incendio la noche del sábado en la 2 avenida, 6 y 7 calles del barrio Concepción.

Doña Enma López es muy conocida en esa zona por su venta de comida.

Otros locatarios cuentan que les cocinaba con amor porque al momento de atenderlos lo hacía como una madre.

LEA: Cámaras captan a conductor de pick up cuando se estrella en Ocotepeque“No quedó ni una regla de madera, en mi cocina tenía varios aparatos eléctricos, todo lo que se necesita para la venta de alimentos.

Es una tragedia primero perdí todo en las inundaciones de Eta y Iota y ahora mi negocio”, lamentó la señora.

El fuego arrasó con decenas de negocios de venta de ropa, zapatos, comida, achinería y un hotel.

A la par del que era el negocio de doña Enma, una pareja de esposos también tenía venta de comida.

Alcides Herrera junto con su esposa Rosa dicen que lo único que pueden agradecer es que están con vida.

“Es duro ver nuestras cosas hechas cenizas, todos eran negocios humildes, pero era lo más importante porque de aquí vivíamos, tenemos tres hijos y ahora nos toca empezar de cero”, manifestó Herrera.

Los rostros de los afectados mostraban el dolor y la impotencia de perder sus negocios a los que todos los días llegaban a vender.

Los locatarios apenas se estaban levantando por el gran daño causado por la pandemia del covid-19.

“Si no vendemos no comemos, es a lo que nos hemos dedicado por muchos años, pedimos préstamos para comprar la mercadería y ahora de dónde la vamos a pagar si todo se quemó, solo nos quedan las deudas y ninguna esperanza de recuperarnos”, expresó una de las vendedoras.