Pandilleros usaron granadas y armas de guerra en ataque

Tegucigalpa, Honduras.

Luego de la reyerta protagonizada por pandilleros de la 18 y que dejara tres muertos y 43 reclusos heridos, una aparente calma volvió a la cárcel de máxima seguridad La Tolva, en Morocelí, El Paraíso.

Hasta ayer, las autoridades del Instituto Nacional Penitenciario (INP) no habían esclarecido cómo fue que las armas de guerra utilizadas para cometer la masacre ingresaron en ese recinto carcelario, considerado de altos niveles de seguridad.

El titular de la Dirección Policial de Investigaciones (DPI), Rommel Martínez, indicó que “respecto a las muertes y a las lesiones, ya los equipos de Inspecciones Oculares hicieron lo correspondiente para recolectar cualquier elemento que va a ser sometido a los análisis de los laboratorios forenses”.

Armas de guerraEn efecto, se confirmó que en el ataque perpetrado por la pandilla 18 utilizaron un explosivo de gran poder y armas de grueso calibre.

“Lo característico en un caso de estos; de repente elementos munición asociadas a las armas de fuego, un componente vinculado a explosivos y también, videos, pero más allá de eso se han obtenido elementos de información que son los que permiten dar una idea más clara de cuál fue la dinámica del hecho,” arguyó Martínez.

Delma Ordóñez, presidenta de la Asociación de Familiares de Privados de Libertad, exteriorizó que “nosotros estamos exigiendo la pronta intervención del Gobierno sobre los centros penitenciarios del país.

Estamos exigiendo que por lo menos se forme una terna que pueda manejar los centros penales y que puedan calmar los ánimos”.

Manifestó que “es urgente que el Presidente tome decisiones hoy, porque el sistema penitenciario está colapsado.

Estamos pidiendo la destitución de las autoridades; a los militares les quedó grande la camisa para dirigir los centros penales”.

El ataque armado en La Tolva se produjo alrededor de las 8:00 am del jueves y los cadáveres de los tres reclusos fueron ingresados en Medicina Forense, en la capital a las 7:30 pm de ese mismo día.

Ayer, en medio del hermetismo, los cuerpos de dos de los abatidos fueron retirados por sus parientes de esa oficina médico-legal.

A las 10:15 am fue retirado por sus parientes Sergio Pineda Argueta (de 48 años), quien era originario de la aldea Taujica, en Tocoa, Colón, lugar al que fue trasladado.

Unos 20 minutos después fueron entregados a sus familiares los restos mortales de Rosman Joel Salgado Solís (de 36), nativo de Sabá, Colón, y su último domicilio fuera de prisión fue en la zona de El Merendón, en San Pedro Sula, para donde fue llevado.

Con respecto al otro reo registrado con el nombre de Óscar Monje Mendoza con número de identidad 0501-1988-12050 permanece en la morgue porque al introducir ese número de identidad en el RNP aparece otro nombre.

Migdonia Ayestas, coordinadora del Observatorio Nacional de la Violencia, dijo que “en lo que va del año son ocho las muertes violentas en centros penitenciarios; el primer lugar lo lleva La Tolva, en Morocelí”.

Ayestas expresó que “es una preocupación que los centros penales tengan este foco de atención, precisamente porque cuando no cumplen la función de rehabilitar y reinsertar, entonces se dan estos hechos”.